"Si mi don es la palabra... el mundo tiene escrito su destino..." Bruma Antártica.
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miércoles, 9 de septiembre de 2015

SE VA LA LUZ

Se va la luz.
Se apaga lentamente.
Bailan con el viento
los últimos rayos del sol.
Se detiene.
Irse,
no quiere irse.
Pero no puede evitarlo.
Es su inercia.
Su cadencia inamovible
que la mueve sin cesar.
Se va la luz.
Se resiste a perderse.
Se intensifica para dejarse
un poco aquí, un poco en mí.
Se desvanece...
gradualmente.
Aferrándose,
queriéndome decir,
queriéndome avisar
de que sí, hay luz en mí,
en ti, aquí, en todo,
hasta en la noche
que la viene a ver morir.
Que sí,
que se agarra a mí,
y me deja la vida entera,
para que la vea volver,
y partir en las noches en vela.
Demostrándome que al amanecer,
brillando de nuevo,
renacerá sin fin...

jueves, 14 de mayo de 2015

APEGO


"...La inutilidad de sus palabras permuta su silencio, ahonda en sus yagas y fomenta nuevas algarabías, que les empujan al precipicio doliente de trastos acumulados, de vendas mal quitadas que taparon pústulas antaño, de colchones quebradizos llenos de polvo y de todas las cuerdas rotas de los pianos que nunca se tocaron.

Por doquier, columnas de mástiles encadenados, soldados entre sí, mostrando las calaveras de los cadáveres que murieron ahí, entre sus miles de sueños que, pese a estar descritos, justificados y escritos, nunca se pronunciaron, ni se vertieron, ni se les dio una oportunidad. Sólo se acumularon, bache tras bache, sobre la orilla marina, que los mantenía lejos de la cordura mundana.

Se desvanece la estela de humo que emanaban sus ideas, entre las olas del mar de los tiempos vividos. En el horizonte, sólo se ven flores, campos repletos de hermosas y aromáticas flores, pero parece que no las podrán alcanzar.

Se someterán al triste desvivir que los condena, a la flagrante garantía de que podrán aguantar un día más, sin derretirse en el infierno, y cruzarán sus dedos, cuando sus manos estén clavadas a una cruz brillante, descarnadas y llenas de agujeros, mientras se despiden de ellos mismos, sitiados por las burlas, las replicas y las quejas, embadurnados de la sangre que les brota, rebanados por aquellas palabras hirientes y cortantes que flotan a su alrededor, para apagarse después lentamente, muro a muro, trago a trago, tras las rejas luminosas de un viejo televisor..."

viernes, 7 de noviembre de 2014

NO MIRAR ATRÁS

Silencio en la noche de los abedules.
Sauces alegres sonríen al pasar.
Cientos de aves echando a volar.
Despidiendo al caminante.

Y no, no mira atrás.

El viento golpea los árboles.
Se cierne la oscuridad callada.
Destellos de velos lejanos.
Sedosos hilos pegados 

a un castillo bombardeado.

Luces de tiempo,
que el caminante no quiere ver,
que agravian su marcha,
y le hacen perecer.

Cruza las charcas.
Empuja las zarzas.
Se quema de ira canina.
Pero no, no mira atrás.

Un río y una espada. 

Una roca clavada.
Una madera varada.
Una barca para un navegante.
Una estrella errante. 

Para dejar de andar.
Llegar más allá.
Y no, no mirar atrás. 

Seguir al sol.
Crear la senda y cerrar los puños.
Pero no, no mirar atrás.

Subir, si toca, y bajar, si se puede.
Correr y volar.
Precipitarse hasta el mar.
Caer y gritar.

Morir en cada paso.
Y no.

Nunca mirar atrás.