"Si mi don es la palabra... el mundo tiene escrito su destino..." Bruma Antártica.
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sábado, 9 de marzo de 2019

8M - MUJERES MAYÚSCULAS


El día de la mujer asustada, ninguneada, ignorada, dependiente, malherida. El día de la mujer que no pudo salir a la calle a gritar y pedir libertad. El día de la mujer sumisa por miedo, frustrada y sacrificada por los seres que ama. El día de la mujer a la que nadie oye ni respeta, la mutilada por su propia ideología, la que se rompe la cabeza para aguantar un día más, aunque por dentro prefiera morir, de la que sonríe por fuera y llora por dentro y de la que cree que todo le va bien y no debe quejarse. El día de la mujer que no se defiende porque piensa que ella es un error y se merece cada golpe y cada cicatriz, la que enseña a su hija las tradiciones patriarcales porque en su ignorancia su madre así la educó y de la que prefiere decir "ya lo hago yo" porque es más fácil así que esperar a que los demás hagan su parte. El día de las que callan pensando que, en comparación con otras, ellas han tenido suerte y no se implican para que no se desahoguen sus hombres en ellas. El día de la mujer que parece no ver lo que está sucediendo y no se suma a la lucha... Hermanas, ellas son las que más nos necesitan.
El día de las mujeres que llevamos el amor tatuado en el alma, las que ya hemos aprendido a iluminar al mundo, las que cada día rompemos las barreras y de las no nos fiamos de nadie, las que llevamos el escudo a cuestas y la espada afilada. Y también de las lloronas, que necesitamos estar unidas para no derramar más lágrimas, y de las que bebemos del arte para soltar toda esa mierda que nos toca tragar. El día de la mujer que ha sido cuidada, alentada, respetada, valiente, pero también de la cobarde, de la recatada, de la puta y de la que no sabe a dónde va su vida. De la que aborta por no traer más hijas a sufrir a este mundo y de la que pare hijos como churros porque le da vergüenza decir que no puede más. El día de las mujeres, que nos han enseñado a aguantar lo inaguantable y el de las que debemos aprender que siempre, siempre, siempre... Podemos darle la vuelta a todo con un simple basta.
Nenas, chochetes, corazones, guapetonas, graciosas, con un par de ovarios, zagalicas... No lo sabeis?? El poder ya es nuestro!!!

sábado, 7 de enero de 2017

LA BRUMA DE LOS ESPEJOS



¿Tú eres el viaje? Yo soy el viajero

Miles de almas en el paso de las brumas, esperando su juicio, su equilibrio, su balanza…

Demonios, animales, almas puras, personas sin distinción atraviesan de igual modo el lago de la justicia, esperando no ser devorados por sus propios errores, por su propio destino.

Todo está oscuro y es confuso, hasta para mí, que llevo aquí demasiado tiempo. Miro uno a uno a todos los que pasan, caminando por este sendero abrupto, convencidos del vacío, midiendo el peso de su vida, esperando no ser juzgados, pretendiendo encontrar un final para lo que no tiene final. Hace tiempo que no como nada, como si al mirarles me quedara parte de su dolor, de sus miedos, de su esencia. Algo de cada ser se queda en mí, vive en mí. Será eso a lo que llaman eternidad.

Todos esperan al barco. Ese famoso barco del que hablan sin parar. Buscan al barquero junto a la orilla. Pero aquí no hay juez, ni emisarios, ni verdugos ni castigo o penitencia. Todos me imaginan con barba blanca y ni sueñan con quién puedo ser.

Desde el comienzo del viaje se puede ver en el horizonte las brumas púrpuras que lo desvanecen todo. Cuanto más cerca de ellas, más certeza de que todo lo que creían es mentira, hasta la realidad. Pero camines hacia donde camines, sólo hay una dirección a la que llegar. No importa si corres, si huyes o tratas de escapar. Aquí esas cosas no tienen efecto, aquí sólo se refleja la vida. Aquí ya estás muerto.

¿Tu eres el viaje? En la orilla de las aguas oscuras, oigo estas palabras una y otra vez. No sé cuánto tiempo llevo aquí, escuchando esto. Pero en asentir, todos repiten lo mismo: Yo soy el viajero. Y paso a paso, se adentran a donde no hay regreso, ni salida, ni final. Esas aguas que no reflejan nada, que absorben todo, menos la bruma que las oculta, están llenas de memorias, de sueños y pesadillas, de sensaciones y hasta de esencias indescriptibles. Todo fluye aquí, en su perpetua tranquilidad. En una paz profunda e inquebrantable, que nubla los pesares traídos, que esconde las guerras internas de cada uno, y desnuda los anhelos insatisfechos, de cada una de las mil vidas que cada quien lleva a cuestas.

De aquí ni se entra ni se sale. Siempre estamos aquí, incluso cuando creemos que todo lo que existe es lo que vemos. Es un peregrinaje continuo, vida tras vida, que nos trae hacia el lago, y sin dejar de caminar, cruzamos esa agua y su bruma, hacia el sendero elegido.

Somos fuego, el camino y los caminantes, el viaje y el viajero. Somos fuego, sosegado en estas orillas. Fuego que alimenta la bruma, que se mezcla con las negras aguas justas, vaporizando las dimensiones hasta cruzar al otro lado.

El otro lado.

No es un más allá, ni una luz al final de un túnel. No son tus familiares viniendo a recogerte. No hay cielo ni infierno. Todo es uno. Todo es diferente. El otro lado es también este, pues sólo es otro estado más de la consciencia, un estado sin limitaciones, pero a la vez, regido por leyes nunca escritas, desconocidas sin condiciones.

Observo y siento todo lo que sienten, hasta lo que ni saben que sienten. Puedo traspasar con ellos cada frontera y vislumbrar su andadura, sin que el tiempo se entrometa. Veo cada sendero antes de ser descubierto entre las brumas rojizas, el único color que se distingue aquí.

Tengo un papel en todo esto. Soy consciente de tener en mi mano todas las llaves y cerraduras, de soportar el peso de todos los pasos andados. Tras de mí, un séquito de candados oxidados. Ante mí, la ecuación perfecta. Nada se puede cambiar, no hay lugar a opciones, pues aquí son y están todas las opciones.

No respiro. Nadie lo hace. No es necesario hablar ni interactuar. Nadie lo hace. Aquí todos van abriéndose camino sin choques, como si se tratara de una extraña pero coordinada danza, dirigida por un coreógrafo exquisito. Un baile sin más música, que toda la música a la de una.

Se oye todo. Aquí todos los sonidos se dan a la vez, formando un sólo eco. Hasta se puede escuchar la nada, entrelazada con todos los demás tonos. Es ensordecedor. Y aún así, es precioso. Una vibración culminante, embriagante, una sabiduría total, un mecer de almas.

Es tan apacible y sin embargo, triste. Aunque quizás esa tampoco fuese la palabra más correcta para describirlo. Hay una melancolía, sin esperanza, que confiere una sensación de aceptación. Como si la certeza lo invadiese todo haciendo que todas las demás sensaciones se dejasen llevar.

Un fluir de almas y yo, en todas y en ninguna. Una ambigüedad que se contrarresta a sí misma. Aquí la dualidad es uno. Aquí todas las sumas dan uno. Siempre uno. Siempre ha sido y será, aquí, así, el tiempo no interfiere aquí.

Así que no puedo entender lo que ocurre con aquel demonio y los dos polizones de su espalda. Un hueco en su espalda, completamente circular, como si hubiese sido hecho a propósito para albergar esos dos cuerpos, de masa y agua, de materia tridimensional, que se han colado en este plano, como si hubiesen roto todas las normas.

El demonio camina a través de su desierto rojo. Un atardecer eterno en su horizonte, dando más rubor al cielo, y sus nubes juegan con la escasa luz, coloreando esa visión que le acompaña. Su demoniaca naturaleza, afecta a su camino. Su existencia está marcada por el alma que lleva dentro, viva la vida que viva, en cualquier momento. En cualquier forma en la que se hubiera adentrado en el lago, no sería importante, pues igualmente acabaría cruzando su desierto sin luz. Un viento erosionante le rodea; doloroso y flagelante, se incrementa a cada paso. Es tan apabullante. Se quema cuanto más frío se hace. Aquí todas las contradicciones pierden el sentido.

Pero los dos polizones son de otra estructura, sus cuerpos no se pueden mezclar. Se han incrustado en ese demonio, en su espalda, girando y girando hasta crear ese círculo en que están metidos. Ahondando en la carne inmaterial del demonio, sin poder entrelazarse con él, se han quedado atrapados en un infierno imposible aquí, un desequilibrio que nunca debió llegar hasta aquí.

El agua se turbia y burbujea al tacto con el demonio poseído. La bruma se hace espesa y rígida. La oscuridad acrecienta. La desazón aparece.

No es posible. No se puede sentir sino certeza. Aquí todo está resuelto a la vez que se está resolviendo. Aquí no existen cambios. Todo es uno. Es equilibrio. Y se está tambaleando.

El horizonte del demonio ahora es todo el horizonte. El anochecer sin fin está ante todos y el viento mortal se está dispersando.

Esos dos seres, metidos en un infierno que no merecen, sólo por estar donde no deberían, sólo por buscar una salida a través de una pared que no pueden traspasar, lo han cambiado todo. Pues todo se ha reajustado para que siga siendo uno la suma de todo.

Yo lo veo tan claro. No ha pasado y está pasando. No he interferido nunca, no conozco el miedo ni la trascendencia, sólo lo huelo a mi alrededor, sin llegar a hacerlo mío, un alimento que no mata el hambre, pues la saciedad siempre va delante.

No dejo de hacer cuentas y los números no me salen. Algo no cuadra y no acierto a averiguar el porqué de este evento, simplemente soy consciente, lo presiento mientras sucede, antes de que sea, y hasta lo recuerdo.

Todos me dicen: ¿Eres el viaje? Yo soy el viajero. Son las palabras que resuenan antes del chapoteo en el denso lago. Esta vez, contesto: Acaba tu infierno y muere aquí mismo. La incertidumbre debe salir del camino. Yo soy el viaje. Un viaje por viajero. Un sendero por alma. El viaje eterno. Sin prisa ni pausa.

Entro en ellos, los expulso. Y los arrastro de nuevo a la orilla, uno por uno. Libero al demonio del crudo viento. Todo se endereza, todo color desaparece, todo miedo huye.

Frente a los polizones extraídos, con las brumas fluidas tras de mí, observo sus rostros, que aún conservan. Son pequeños, casi minúsculos, pero han tergiversado el total. Miro sus ojos, son mis ojos. Miro sus manos, son mis manos. Yo, mi dualidad frente a mí. Mi camino se ha disuelto bajo mis pies. Cierro los ojos mientras siento la humedad. Me sumerjo en las aguas, que se vuelven cristalinas a través de mí.

Ahora lo sé. Yo filtro su poder. Mi poder y mi destino son uno. Me diluyo. Mi fuego se vaporiza en esta agua. Y vuelo. Soy ahora la bruma de los espejos. Yo soy la certeza que siempre ha alimentado el camino.

No hay fin. Son mil vidas en un alma. Y después…



Todo. Nada. Uno.

martes, 22 de noviembre de 2016

MANTRA VS CULPA

"No dejes que me lleve la muerte
Deja que me derribe sólo la vida
No dejes que me alcance su noche
Deja que siempre sea de día.
Olvida que duele y camina
Recuerda que esto no termina
Asegúrate de ver sólo la luz
Aunque las nubes te lo impidan.

Y así, un pensamiento tras otro
Este es el miedo con el que te castigas
Te niegas tu propia naturaleza
Te privas de sentir tal y como necesitas
Hasta no sentir ni siquiera si existes
Para que no duela más y más
Pero duele, es cierto, duele mucho
Evitarlo, no lo vas a poder evitar

Afronta tu negación y reconócete
Haz las paces contigo, perdónate
Vuelve a quien eres y déjate errar
Déjate volar a través de la realidad
Fluye y visualiza, redescúbrete
Destruye los muros que no te dejan ver
Invéntate una nueva realidad y fíjate
Eres todo lo que siempre quisiste ser"





#MePermitoVivir

#MeAceptoConLoBuenoYLoMalo

#SoyLaMejorVersionDeMi

martes, 16 de junio de 2015

VERSOS DE MARCA BLANCA


Una palma blanca se lleva la alegría y deja la muerte entre sus dientes. Blanca como una paloma, vuela libre por su boca, y por si se equivoca, recita una letanía peregrina, un son que camina, entre su guarida y la sal de las heridas. Los blancos inmortales dan golpes al aire, atraviesan la fina línea blanca que forma un gran círculo periódico, límbico y silencioso, mientras, poco a poco, la sangre derramada germina y se convierte en un rosal, dependiente de una cánula de hambre y vitamina. Blanca bala, como la suerte y la ironía, en guardia cruza al frente y se detiene esperando el milagro de la vida, estrechando la mano al verdugo que le derriba. El blanco corazón se desangra ferviente y expectante. Sin empujar, sin balbucear, sin complacer a la soberbia ni al orgullo, sin renunciar al murmullo de lo siente más importante. Blanca bolsa de maquillaje, que cubre la amargura y el desastre, que tapa las grietas de un hogar con jardín sin flores, sin puertas, ni paredes, ni estantes. Blancas ganas de comerse la vida, de beberse con pajilla los icebergs a la deriva, y tragarse uno a uno todos los puñales que visitan sus costillas. Inhalando las gotas de lluvia que se pierden entre sus dedos. Matando con arma blanca las agujas de su tiempo. Creyendo que ya muertos, no habrá despedida, ni entierro que dé paso a mejor vida. Caballo blanco que monta tanto como es montado, que cabalgando se lleva las plumas de las blancas aves en paro, que no pueden volar, sino saltar desde lo más alto y planear. Blanco cuchillo atravesando los senderos que marcan sus venas, dejando al caballo enclaustrado en su silla de montar, para que galope en su granero cuando no pueda relinchar. Blancas voces calladas que en silencio gritan su dulce crueldad. Le quitan más de lo que da, le mienten y le dicen que no hay más mundo por el que trotar. Ligeras ropas blancas para un fúnebre cortejo. Tú me amas y yo me dejo. Tú me ganas y yo me pierdo. Tú me dices y yo, consciente, sólo sé creer. Blanco viento de flores blancas que huele a café. Para que el mundo del poder compre otro turno en la blanca costumbre de componer, corromper y recomponer.



jueves, 28 de mayo de 2015

LAS REGLAS



Llevaba todo el día estresada. Había ido a primera hora a trabajar, caminando por media ciudad, para ganarse apenas unos euros. Luego, había estado limpiando en casa, los dos niños no paraban quietos y tenía que estar tras ellos todo el tiempo. Su abuela tenía visita ese día, así que al menos no tuvo que cocinar, pero se encargó de ir a por los últimos suministros que faltaban.

Ya después de comer, con la casa llena de gente, de niños correteando o gateando por doquier, sintió que el cuerpo no le daba para más y, sin pensarlo, se dejó caer en el sofá de la salita, cuando la visita le pidió que fuera a ver al bebé que dormía en el carricoche. Llevaba muchas horas en pie y no pudo evitarlo, se le cerraron los ojos y rápidamente quedó sumida en un sueño profundo durante un par de horas.

Cuando despertó, aún con los ojos cerrados, notó que le costaba mucho respirar, como si su nariz estuviera congestionada. Se resistía a abrir los ojos, pensando que al incorporarse se le pasaría dicha congestión, sin darle más importancia. Pero al girarse, notó que algo obstruía su garganta y su respiración por la boca tampoco le estaba resultando fácil. Percibía que algo más grave de lo que creía le estaba sucediendo y se incorporó. Notó que cuanto más intentaba respirar, más trabajo le costaba. Y trató de sonarse, esperando aliviarse así, pero nada, seguía obstruida y no sabía que estaba ocurriendo. Se levantó y fue a pedir ayuda pero, cuando empezó a caminar, notó que algo se le clavaba dentro de la fosa nasal. Se tocó y miró su mano, al notarla mojada. Creía que serían mocos, pero era sangre. También notó que algo sobresalía desde su interior, y ahí se asustó. Fue al baño y se miró al espejo. Apenas veía más que una hinchazón y la sangre gotear. Pero al bajar la cabeza, el objeto se le clavó más. Entonces, en un intento desesperado por respirar bien, tiró del objeto suavemente pero con firmeza, el cual estaba ensangrentado. Quedó perpleja al comprobar que se trataba de un trozo de una regla infantil, de unos diez centímetros, partido transversalmente. Miró la regla pasmada y empezó a ponerse nerviosa.

Apenas había conseguido solventar su problema. Seguía respirando con mucha dificultad. Asustada, volvió a la salita donde se había quedado dormida y ahí no había nadie. El carrito de bebé estaba vacío, aunque en la casa había mucho barullo de gente. Ahí mismo, tras coger unas pinzas y un espejo, comenzó a tirar de nuevo, sacando otros tres trozos más de regla. Siguió hurgando y extrajo un par más. Algunos, pertenecían a la misma regla, pero otros eran curvos, y uno con forma de esquina. Trató de respirar de nuevo, pero aunque había conseguido respirar algo más, seguía notando dificultosa la respiración y esto le ponía cada vez más nerviosa. Salió por la casa en busca de los niños, de su abuela o de cualquiera que le pudiera ayudar.

Todos los trozos de regla rezumaban sangre. Había dejado un reguero tras ella, además de dejar manchada toda la mesa de la salita. Sus dedos también estaban manchados, aunque de la nariz apenas caía un leve goteo.

La casa era de dos pisos, bastante grande, con cuatro habitaciones por planta y en cada esquina un baño. Balcones pasarela a ambos lados de la fachada. Un hogar bastante amplio. Pero le parecía muy extraño no dar con nadie en ninguna parte, a pesar de oír sus voces. Cuando trató de bajar de nuevo a la planta baja, se topó con su abuela, quien apenas se percató de su situación. Le increpó por los niños y la dejadez de la visita, le trató de contar lo que le sucedía pero la abuela no entendía sus palabras, como si hablaran en idiomas distintos y tan sólo se limitó a decirle que igual se había resfriado.

Bajó casi tan enfadada como asustada. Le costaba respirar muchísimo y no conseguía quitarse de dentro de la nariz todo lo que se lo estaba impidiendo. Justo al bajar las escaleras, de nuevo otro trozo le sobresale por la nariz. Ahí mismo, comenzó a tirar de nuevo de dentro de su nariz con sus dedos. Esta vez, también era un trozo de regla, pero su forma ponía la situación más difícil. Era un semicírculo que tenía roto el extremo recto, lo cual a ella le pareció asombroso e imposible. Pero no podía dejarse eso dentro y empezó a girar y tirar al mismo tiempo, haciendo un charco de sangre que al caer hizo un sonido ensordecedor. Finalmente, extrajo la regla. La miró con los ojos como platos. ¿Cómo había llegado eso a su nariz? Miró al suelo y vio la sangre. Se tocó la cara pero apenas caía un hilo de sangre por su mejilla. Se miró en un espejo y vio que tenía el orificio nasal lleno de cortes y aún más hinchado.

Trató de respirar pero seguía habiendo algo que no le dejaba hacerlo con normalidad. Se movía de un lado a otro con nerviosismo y desesperación. Trataba de sonarse con fuerza una y otra vez, esperando sacar algo más. Cansada, ensangrentada y mareada, se sentó de nuevo en el sofá. Agachó la cabeza como la primera vez, por si notaba moverse algo más. Y así fue.

Volvió a tirar, esta vez era algo diferente. Lo notaba en la boca, lo notaba en la garganta. Y, cuanto más cerca estaba del orificio de la nariz, más difícil respiraba ella. Cómo pudo, entre tirones con los dedos o las pinzas, consiguió coger la punta de lo que le obstruía. Era cilíndrico, un tubo cilíndrico de metra quilato transparente, más ancho que el agujero nasal. Con mucho dolor, gritando mientras lo hacía, metiendo un dedo dentro del cilindro para hacer más presión hasta que lo pudo sacar del todo. En ello, se desgarró la cara y la sangre que emanaba le quitaba la vida a borbotones, lentamente.

Ahí empezó a notar un cierto alivio. Tragó saliva y notó que ya no había nada dentro de su garganta. Su nariz estaba rota, se dejó la cara destrozada. Pero ya podía respirar. Ahora se echó a reír mientras lloraba, entre exhausta y apabullada, entre cuerda y paranoica. Sentaba sobre su propio charco de sangre, se quedó mirando entre lágrimas todo lo que se había sacado de la nariz. Trozos de regla, llenos de sangre y viscosidades de la nariz y de la garganta. Reía a carcajadas siniestras tras haber vivido esa angustia, cuando se percató de que dentro del cilindro había algo.

Estaba hueco y, al sacarlo, chorreaba sangre. Pero cuando la sangre se disipó, dentro parecía haber un trozo de papel. Su risa cayó de inmediato. Con curiosidad morbosa, se apresuró a sacar el papel del cilindro. Buscó algo con que empujarlo y finalmente pudo hacerlo con un bolígrafo.


Desenrolló el papel, una hoja arrancada de una libreta, y pudo leer el siguiente mensaje:






“¿OLVIDASTE LAS REGLAS DEL JUEGO? Fin de la partida.”




















(Boceto de Mannequin Factory)



domingo, 29 de marzo de 2015

CHORROS DE ENTRETIEMPO

En la cresta de las olas,
crecen pastos de arena.
Surcan líneas de plata,
dejando suaves estelas.

Se deslizan reflejos
de cuando no nos vemos.
En el agua se escapan
y los devuelve el viento.
Suenan chorros de entretiempo,
cuando los perros se quejan.
Ven las nubes de cerca
y las gaviotas se alejan.

Brotan verdes hojas
entre las dunas negras.
Crecen por la carretera
que la luna les enseña.
Las montañas lejanas
envidian y tiemblan,
disimulan el odio
que adentro encierran.

Y respiran tan cerca
las máquinas de guerra,
presas que retienen
las aguas entre dientes,
y ahogan al bravo río,
al arroyo y al lago,
los árboles se queman,
se devasta el sentido.

Pasa desapercibido…
Pero pasa tan lento…
…que la muerte no es nada…
…El dolor hace el resto…

jueves, 25 de septiembre de 2014

UNA HISTORIA DE PAPEL

¿Descansar?

Descansaré...

De ti, de mí,
de nuestro fuego,
de nuestras ganas,
de tanto sufrimiento
que arrastra mi alma...

Descansar...

Cerca del muro,
donde arrancar las llamas
de las voces que nadie gritó,
de lo que nunca se supo...

Rebobinar...

Y encontrar tantas paredes,
tantos colores en blanco,
asustarme de quererte,
y perderme,
dentro de este armario...

Renunciar...

A todo lo que parece,
aquello de que carece
el corazón verdadero,
que me conmueve...

Y empujar...

Todas las horas perdidas,
todas las podridas mentiras,
y todos los sueños de que desperté,
hacia un nuevo amanecer...

Entender...

Dejar que me mientas,
hacer que te sientas,
como no se siente nadie,
hacer que vomite,
cuando suspiro en el aire...

Descender...

...y resurgir tan firme,
tan cabal y concisa,
incluso empachada,
del magma de una sonrisa,
preguntando a la luna,
¿me bajo aquí?
¿es esta mi estación?
¿es esta mi canción?
¿es donde me perdí?

Y pedir...

Un sólo deseo...
...que no se acabe,
que soñaría hasta morir,
no dejaría que se escape
ni un segundo así...

Ya no voy a recordar...

Olvidaré que existe el tiempo,
que quise otros mundos
que me hacían sufrir,
doliendo los misterios,
fraguando entre besos
que debieron ser invencibles
pero se murieron,
y ya no están aquí...

Primero...

Deja volar y vuela,
recorre todos tus campos,
seduce a las amapolas
con tus besos de barro...
calcina mi brasa,
esa que me consume,
que quiero vivir mi reino,
que mis heridas se curen,
que ya me quemaste...
diabla por diablo,
infiernos que interrumpen
el batir de mis alas,
queriendo salir
de este campanario...

Después...

Sal de mi sal y reza,
porque has perdido
de mi amor, su pureza...
de mi pecho, el lazo...
de tu vida, mi esencia...
ganando, sí,
de nuestro hola,
un doble adiós en tono añil,
terribles ganas de escupir
aquel falso cariño,
que dejaste dentro de mí...

De nosotros...

Ya poco por descubrir,
ya poco por escribir,
imprimiendo estoy en mi boca
letras pintadas en el cielo,
palabras con fundamento,
y ya no quiero revivir
los silencios que me comieron,
la locura en la que caí,
creyendo como imbécil,
pero creyendo,
como nunca creí...

Ahora...

No hay hora,
no hay momento,
sin que brote,
en el que no se me note
que soy feliz...
no me calles,
no me acuses,
no desates
aquel amor varado,
anclado a un desierto
que me vendiste como hogar...
has tirado a la basura
el amor que vomité,
justo antes de volar...

Te fuiste...

Me despreciaste...
y, con tus flores,
tus voladores templos,
tus cuentos secretos
y tu plan de esperar,
soltaste mi mano,
esa mano
que ahora se sostiene
con amor de verdad...

Y lo sé...

No por vendas,
no por máscaras
de oscuro satén,
sino por sus ojos,
esa verdad que me mira,
ese palpitar y esa vida,
esa que me quisiste robar,
y que ya nunca...
No me podrás quitar...

¿Descansar?

¿Cómo voy a descansar...?
Ahora toca tocar
el cielo con los dedos,
y levantar
los pies del suelo,
después de tanto llorar...
toca agarrar,
correr y saltar,
ganar batallas,
abrazar...
perder las ganas de perder,
no dejarse convencer...

Y saber... ya sé...
No hay vuelta atrás...
...en esta historia de papel...

viernes, 5 de septiembre de 2014

EN BOCA CERRADA (adelanto de "EL DIARIO DE BRUMA, el libro")

En boca cerrada...
....no entran moscas...

Llamaste
Mientras el agua me cubría
Y ya no volviste a llamar
No esperaste
Ni repetiste
Dejándome a un lado sin más
No cumpliste
Nunca con tu palabra
De amarme hasta el final
De protegerme
Contra este vendaval
Sabiendo mi mal
Huyendo del mar
Esperas mucho de un mundo
Que sólo sabe errar
No te lamentes de lo que no cuidaste
La pena no es más que un lastre
Y si tuviste miedo
No fuiste tú solo
Yo también lo anduve
Yo también quise morirme
Y he podido levantarme
Y sí
Voy a quejarme
De todo lo que te he querido
De todo lo que te he creído
Y tú
Venga fallarme
Dándome palabras huecas
Tristemente vacías
Vagamente reales
Cubriéndome de lágrimas
Acrecentando mis heridas
Juras tu amor en vano
Yo soy tu mayor conveniencia
Desato tus arrebatos
Cocino con toda la esencia
Olvidas lo delicado
Lo puro que has abandonado
La emoción que tus ilusiones desataron
Y nunca fueron más que apariencia
Tan sólo un engaño
Tomaste todos los atajos
Que encontraste en esta senda
Y mira
Si esperas que el dinero tape tu ausencia
Si dejas crecer la distancia
No esperes de vuelta
Ni mi paz, ni mi historia
Ni mi amor ni su sombra
Porque lo muerto se pudre
Y está mejor sepultado...
...que haciendo que me pierda...

La soledad con que me premias
no es mejor que toda la mierda

contra la que te profesas

domingo, 8 de junio de 2014

SESENTA Y CUATRO PUÑALADAS

Hurtando la alegría para no morir más todavía
Bajando escalones para subir a la cima
Leyendo los cadáveres que dejamos con vida
Bocados de realidad en aguas cristalinas
Derechos sin poder ni bendición contraída
Levantando cada pie tras cada caída
Sulfatando los corazones de mentes desvalidas
Acariciando las púas que matan valías

Así, acaparando la contradicción,
la marca de la casa es la cojera,
la cara amarga de la claridad,
los besos rotos de una mala novela

Descifrando el dolor y la paz en cada línea...
Mal sabor y cenizas de otra pétrea despedida...

8x4x2

viernes, 6 de junio de 2014

HECHOS DE AMOR Y RABIA

Sólo soy una brasa en el fuego eterno, 
una gota de lluvia en la tormenta, 
una mota de polvo en la inmensidad del cosmos... 
Sólo soy una parte del Todo, como tú, como todo. 
Sólo soy un fotón equipado con inteligencia, 
transformado y alimentado por la energía de la Madre, 
conmovido y rehogado con la savia del Amor, 
que no es otra cosa que la química del Universo... 
Por más ínfimo que parezca, 
esa es la grandeza de la existencia... 
Y no dudo respecto a dónde voy, 
ni quién soy o para qué existo. 
Soy quien soy y dejo ser al resto. 
Veo el brillo de la Vida, y devuelvo a la Tierra 
el Agua, el Viento y el Fuego que de ella brotaron. 
Emano la paz con que el Equilibrio me dotó, 
y continuo fluctuando entre mi Yo y el Nosotros... 
Somos Alma, claridad errante, creación perecedera 
que cuanto más muere, de más inmortalidad se llena...
Somos Ecos de Rabia, de la que no se calla, 
esa que retuerce el "no puedo",esa que yaga perpetua.
Rabia doliente y calcinante, de ahí nuestra muerte viva,
pasos que dio el Sol en la Escalera que no subía, 
sólo bajaba....
Hechos de Amor y Rabia, eternos moribundos,
Plaga en llamas de la barbarie del camino. 
Deleite de colores que ni saben lo que saben. 
Hechos en el Ocio, compactada carne de minerales...
Mas sin Nosotros no hay bosque, somos bosque.
Sin mí, sin ti..... no hay porqué, no hay nada para qué....



jueves, 9 de junio de 2011

CORAZONES EN EL RING

 Mirará sus caras con asco, con superioridad,
pues sabe jugar bien sus cartas,
sabe como embotellar sus debilidades,
sabe como causar estruendo
o andar sigilosamente entre las agujas y apósitos...
 Huele a muerte
pero sigue queriendo su chute de irracionalidad
para auto-convencerse de que el triunfo
está en la acera de la manipulación...
Donde se siente como en casa...

 Corazones muertos de hambre
laten en pechos hechos de baches,
puestos en cadena para entrar en el ring,
entretejidos y enlazados se acercan,
y se acaban comiendo unos a otros,
sus latidos traspasan paredes
y con el viento viajan sus gritos...
Sólo uno quedará y sólo uno amanecerá
entre los laureles y la sangre derramada,
sólo uno beberá y lamerá los despojos,
pero todos son uno dentro del estómago ganador...