"Si mi don es la palabra... el mundo tiene escrito su destino..." Bruma Antártica.
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lunes, 10 de marzo de 2025

DAMA BLANCA

 NOCHE RADIANTE DE LUNA LLENA

DESVÉLAME AHORA LA LEYENDA

BAJO TU INTENSIDAD, TE RUEGO

QUIERO SABER LA HISTORIA ENTERA


LA DAMA BLANCA VIENE CADA NOCHE

RODEADA DE FIELES COMPAÑERAS

ELLAS QUE TODO LO HAN VISTO

ELLAS QUE TODO LO CUENTAN


DICEN QUE LA LUNA SUFRE

ATRAPADA VIVE EN EL TIEMPO

CONMOVIENDO A LOS MARES

LA DAMA BLANCA LLORA EN SILENCIO


¿QUÉ PERPETRÓ SU LLANTO?

¿QUÉ, TRAS SU DOLOR, SE ESCONDE?

¿QUÉ HACE LLORAR A MI LUNA?

MI DAMA BLANCA QUE SE CONSUME


DIME TÚ, NOCHE OSCURA

¿QUÉ FUE LO QUE LE PASÓ?

QUE LAS ESTRELLAS ME GRITAN

OIGO SU RESPLANDOR


Y BAJO ELLAS TE IMPLORO,

¿ERA ELLA MI AMOR?

¿SOY YO SU DESCONSUELO?

¿O ME ENGAÑA MI CORAZÓN?


PORQUE CADA NOCHE LA VEO

MI TRISTE DAMA BLANCA

Y SIENTO QUE MUERO

POR MI LUNA ENCANTADA


Y AQUÍ, POSTRADA, TE PIDO

DIME SI ES CIERTA ESTA UTOPÍA

QUE ME LLEVA A SU ENCUENTRO

BUSCÁNDOLA NOCHE Y DÍA


DIME, UNIVERSO PADRE

¿QUÉ PUEDO HACER YO?

SI MI DAMA BLANCA LLORA

SI NOS DUELE A LOS DOS


LIBERA MI LUNA LLENA

LEJOS DE SU OSCURA PRISIÓN

DEJA QUE BRILLE PERPETUA

O DEJA QUE MUERA YO


QUE MI ALMA IMPLOSIONE

QUE BRILLE COMO LAS ESTRELLAS

Y PODER ABRAZAR A MI LUNA,

MI DAMA BLANCA, LA MÁS BELLA…


QUE MI LUNA YA NO LLORE MÁS

QUE SALGA CADA NOCHE FELIZ

Y PARA QUE NO ESTE TRISTE

SEA LO QUE TENGA QUE SER DE MÍ…

sábado, 9 de marzo de 2019

8M - MUJERES MAYÚSCULAS


El día de la mujer asustada, ninguneada, ignorada, dependiente, malherida. El día de la mujer que no pudo salir a la calle a gritar y pedir libertad. El día de la mujer sumisa por miedo, frustrada y sacrificada por los seres que ama. El día de la mujer a la que nadie oye ni respeta, la mutilada por su propia ideología, la que se rompe la cabeza para aguantar un día más, aunque por dentro prefiera morir, de la que sonríe por fuera y llora por dentro y de la que cree que todo le va bien y no debe quejarse. El día de la mujer que no se defiende porque piensa que ella es un error y se merece cada golpe y cada cicatriz, la que enseña a su hija las tradiciones patriarcales porque en su ignorancia su madre así la educó y de la que prefiere decir "ya lo hago yo" porque es más fácil así que esperar a que los demás hagan su parte. El día de las que callan pensando que, en comparación con otras, ellas han tenido suerte y no se implican para que no se desahoguen sus hombres en ellas. El día de la mujer que parece no ver lo que está sucediendo y no se suma a la lucha... Hermanas, ellas son las que más nos necesitan.
El día de las mujeres que llevamos el amor tatuado en el alma, las que ya hemos aprendido a iluminar al mundo, las que cada día rompemos las barreras y de las no nos fiamos de nadie, las que llevamos el escudo a cuestas y la espada afilada. Y también de las lloronas, que necesitamos estar unidas para no derramar más lágrimas, y de las que bebemos del arte para soltar toda esa mierda que nos toca tragar. El día de la mujer que ha sido cuidada, alentada, respetada, valiente, pero también de la cobarde, de la recatada, de la puta y de la que no sabe a dónde va su vida. De la que aborta por no traer más hijas a sufrir a este mundo y de la que pare hijos como churros porque le da vergüenza decir que no puede más. El día de las mujeres, que nos han enseñado a aguantar lo inaguantable y el de las que debemos aprender que siempre, siempre, siempre... Podemos darle la vuelta a todo con un simple basta.
Nenas, chochetes, corazones, guapetonas, graciosas, con un par de ovarios, zagalicas... No lo sabeis?? El poder ya es nuestro!!!

jueves, 28 de mayo de 2015

LAS REGLAS



Llevaba todo el día estresada. Había ido a primera hora a trabajar, caminando por media ciudad, para ganarse apenas unos euros. Luego, había estado limpiando en casa, los dos niños no paraban quietos y tenía que estar tras ellos todo el tiempo. Su abuela tenía visita ese día, así que al menos no tuvo que cocinar, pero se encargó de ir a por los últimos suministros que faltaban.

Ya después de comer, con la casa llena de gente, de niños correteando o gateando por doquier, sintió que el cuerpo no le daba para más y, sin pensarlo, se dejó caer en el sofá de la salita, cuando la visita le pidió que fuera a ver al bebé que dormía en el carricoche. Llevaba muchas horas en pie y no pudo evitarlo, se le cerraron los ojos y rápidamente quedó sumida en un sueño profundo durante un par de horas.

Cuando despertó, aún con los ojos cerrados, notó que le costaba mucho respirar, como si su nariz estuviera congestionada. Se resistía a abrir los ojos, pensando que al incorporarse se le pasaría dicha congestión, sin darle más importancia. Pero al girarse, notó que algo obstruía su garganta y su respiración por la boca tampoco le estaba resultando fácil. Percibía que algo más grave de lo que creía le estaba sucediendo y se incorporó. Notó que cuanto más intentaba respirar, más trabajo le costaba. Y trató de sonarse, esperando aliviarse así, pero nada, seguía obstruida y no sabía que estaba ocurriendo. Se levantó y fue a pedir ayuda pero, cuando empezó a caminar, notó que algo se le clavaba dentro de la fosa nasal. Se tocó y miró su mano, al notarla mojada. Creía que serían mocos, pero era sangre. También notó que algo sobresalía desde su interior, y ahí se asustó. Fue al baño y se miró al espejo. Apenas veía más que una hinchazón y la sangre gotear. Pero al bajar la cabeza, el objeto se le clavó más. Entonces, en un intento desesperado por respirar bien, tiró del objeto suavemente pero con firmeza, el cual estaba ensangrentado. Quedó perpleja al comprobar que se trataba de un trozo de una regla infantil, de unos diez centímetros, partido transversalmente. Miró la regla pasmada y empezó a ponerse nerviosa.

Apenas había conseguido solventar su problema. Seguía respirando con mucha dificultad. Asustada, volvió a la salita donde se había quedado dormida y ahí no había nadie. El carrito de bebé estaba vacío, aunque en la casa había mucho barullo de gente. Ahí mismo, tras coger unas pinzas y un espejo, comenzó a tirar de nuevo, sacando otros tres trozos más de regla. Siguió hurgando y extrajo un par más. Algunos, pertenecían a la misma regla, pero otros eran curvos, y uno con forma de esquina. Trató de respirar de nuevo, pero aunque había conseguido respirar algo más, seguía notando dificultosa la respiración y esto le ponía cada vez más nerviosa. Salió por la casa en busca de los niños, de su abuela o de cualquiera que le pudiera ayudar.

Todos los trozos de regla rezumaban sangre. Había dejado un reguero tras ella, además de dejar manchada toda la mesa de la salita. Sus dedos también estaban manchados, aunque de la nariz apenas caía un leve goteo.

La casa era de dos pisos, bastante grande, con cuatro habitaciones por planta y en cada esquina un baño. Balcones pasarela a ambos lados de la fachada. Un hogar bastante amplio. Pero le parecía muy extraño no dar con nadie en ninguna parte, a pesar de oír sus voces. Cuando trató de bajar de nuevo a la planta baja, se topó con su abuela, quien apenas se percató de su situación. Le increpó por los niños y la dejadez de la visita, le trató de contar lo que le sucedía pero la abuela no entendía sus palabras, como si hablaran en idiomas distintos y tan sólo se limitó a decirle que igual se había resfriado.

Bajó casi tan enfadada como asustada. Le costaba respirar muchísimo y no conseguía quitarse de dentro de la nariz todo lo que se lo estaba impidiendo. Justo al bajar las escaleras, de nuevo otro trozo le sobresale por la nariz. Ahí mismo, comenzó a tirar de nuevo de dentro de su nariz con sus dedos. Esta vez, también era un trozo de regla, pero su forma ponía la situación más difícil. Era un semicírculo que tenía roto el extremo recto, lo cual a ella le pareció asombroso e imposible. Pero no podía dejarse eso dentro y empezó a girar y tirar al mismo tiempo, haciendo un charco de sangre que al caer hizo un sonido ensordecedor. Finalmente, extrajo la regla. La miró con los ojos como platos. ¿Cómo había llegado eso a su nariz? Miró al suelo y vio la sangre. Se tocó la cara pero apenas caía un hilo de sangre por su mejilla. Se miró en un espejo y vio que tenía el orificio nasal lleno de cortes y aún más hinchado.

Trató de respirar pero seguía habiendo algo que no le dejaba hacerlo con normalidad. Se movía de un lado a otro con nerviosismo y desesperación. Trataba de sonarse con fuerza una y otra vez, esperando sacar algo más. Cansada, ensangrentada y mareada, se sentó de nuevo en el sofá. Agachó la cabeza como la primera vez, por si notaba moverse algo más. Y así fue.

Volvió a tirar, esta vez era algo diferente. Lo notaba en la boca, lo notaba en la garganta. Y, cuanto más cerca estaba del orificio de la nariz, más difícil respiraba ella. Cómo pudo, entre tirones con los dedos o las pinzas, consiguió coger la punta de lo que le obstruía. Era cilíndrico, un tubo cilíndrico de metra quilato transparente, más ancho que el agujero nasal. Con mucho dolor, gritando mientras lo hacía, metiendo un dedo dentro del cilindro para hacer más presión hasta que lo pudo sacar del todo. En ello, se desgarró la cara y la sangre que emanaba le quitaba la vida a borbotones, lentamente.

Ahí empezó a notar un cierto alivio. Tragó saliva y notó que ya no había nada dentro de su garganta. Su nariz estaba rota, se dejó la cara destrozada. Pero ya podía respirar. Ahora se echó a reír mientras lloraba, entre exhausta y apabullada, entre cuerda y paranoica. Sentaba sobre su propio charco de sangre, se quedó mirando entre lágrimas todo lo que se había sacado de la nariz. Trozos de regla, llenos de sangre y viscosidades de la nariz y de la garganta. Reía a carcajadas siniestras tras haber vivido esa angustia, cuando se percató de que dentro del cilindro había algo.

Estaba hueco y, al sacarlo, chorreaba sangre. Pero cuando la sangre se disipó, dentro parecía haber un trozo de papel. Su risa cayó de inmediato. Con curiosidad morbosa, se apresuró a sacar el papel del cilindro. Buscó algo con que empujarlo y finalmente pudo hacerlo con un bolígrafo.


Desenrolló el papel, una hoja arrancada de una libreta, y pudo leer el siguiente mensaje:






“¿OLVIDASTE LAS REGLAS DEL JUEGO? Fin de la partida.”




















(Boceto de Mannequin Factory)



lunes, 13 de octubre de 2014

ENTRE LA TUMBA Y LA PENA

"En mi lecho hay una tumba,
por eso nadie duerme,
sólo el silencio se queda
junto a mí y mi mala suerte...

En mi pecho hay una pena,
por eso está frío y vacío,
sólo la noche se queda
junto a mi lluvia y tu olvido...

Entre la tumba y la pena,
un lazo azul celeste
que, cuanto más lo cortas,
más azul se vuelve...

Y así, en mi barro se quedan
los trocitos cortados
para que puedas seguir
mirando a otro lado...

En mi canto no hay luz
por eso nadie me sigue
sólo la triste melancolía
que a mi vida consume...

En mi error hay un acierto,
por eso nadie llora,
por eso sólo la luna se queda
junto a mi vela rota..."

jueves, 25 de septiembre de 2014

UNA HISTORIA DE PAPEL

¿Descansar?

Descansaré...

De ti, de mí,
de nuestro fuego,
de nuestras ganas,
de tanto sufrimiento
que arrastra mi alma...

Descansar...

Cerca del muro,
donde arrancar las llamas
de las voces que nadie gritó,
de lo que nunca se supo...

Rebobinar...

Y encontrar tantas paredes,
tantos colores en blanco,
asustarme de quererte,
y perderme,
dentro de este armario...

Renunciar...

A todo lo que parece,
aquello de que carece
el corazón verdadero,
que me conmueve...

Y empujar...

Todas las horas perdidas,
todas las podridas mentiras,
y todos los sueños de que desperté,
hacia un nuevo amanecer...

Entender...

Dejar que me mientas,
hacer que te sientas,
como no se siente nadie,
hacer que vomite,
cuando suspiro en el aire...

Descender...

...y resurgir tan firme,
tan cabal y concisa,
incluso empachada,
del magma de una sonrisa,
preguntando a la luna,
¿me bajo aquí?
¿es esta mi estación?
¿es esta mi canción?
¿es donde me perdí?

Y pedir...

Un sólo deseo...
...que no se acabe,
que soñaría hasta morir,
no dejaría que se escape
ni un segundo así...

Ya no voy a recordar...

Olvidaré que existe el tiempo,
que quise otros mundos
que me hacían sufrir,
doliendo los misterios,
fraguando entre besos
que debieron ser invencibles
pero se murieron,
y ya no están aquí...

Primero...

Deja volar y vuela,
recorre todos tus campos,
seduce a las amapolas
con tus besos de barro...
calcina mi brasa,
esa que me consume,
que quiero vivir mi reino,
que mis heridas se curen,
que ya me quemaste...
diabla por diablo,
infiernos que interrumpen
el batir de mis alas,
queriendo salir
de este campanario...

Después...

Sal de mi sal y reza,
porque has perdido
de mi amor, su pureza...
de mi pecho, el lazo...
de tu vida, mi esencia...
ganando, sí,
de nuestro hola,
un doble adiós en tono añil,
terribles ganas de escupir
aquel falso cariño,
que dejaste dentro de mí...

De nosotros...

Ya poco por descubrir,
ya poco por escribir,
imprimiendo estoy en mi boca
letras pintadas en el cielo,
palabras con fundamento,
y ya no quiero revivir
los silencios que me comieron,
la locura en la que caí,
creyendo como imbécil,
pero creyendo,
como nunca creí...

Ahora...

No hay hora,
no hay momento,
sin que brote,
en el que no se me note
que soy feliz...
no me calles,
no me acuses,
no desates
aquel amor varado,
anclado a un desierto
que me vendiste como hogar...
has tirado a la basura
el amor que vomité,
justo antes de volar...

Te fuiste...

Me despreciaste...
y, con tus flores,
tus voladores templos,
tus cuentos secretos
y tu plan de esperar,
soltaste mi mano,
esa mano
que ahora se sostiene
con amor de verdad...

Y lo sé...

No por vendas,
no por máscaras
de oscuro satén,
sino por sus ojos,
esa verdad que me mira,
ese palpitar y esa vida,
esa que me quisiste robar,
y que ya nunca...
No me podrás quitar...

¿Descansar?

¿Cómo voy a descansar...?
Ahora toca tocar
el cielo con los dedos,
y levantar
los pies del suelo,
después de tanto llorar...
toca agarrar,
correr y saltar,
ganar batallas,
abrazar...
perder las ganas de perder,
no dejarse convencer...

Y saber... ya sé...
No hay vuelta atrás...
...en esta historia de papel...