"Si mi don es la palabra... el mundo tiene escrito su destino..." Bruma Antártica.
Mostrando entradas con la etiqueta diario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diario. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de marzo de 2025

LIENZO DE VIENTO

 NOCHE CON ALMA 

SOMBRAS Y PENUMBRA 

NOCHE DE BESOS, 

A LA LUZ DE LA LUNA 

DONDE SE PIERDEN 

VERSOS MORIBUNDOS

LIENZO DE VIENTO

DONDE TE DIBUJO

CONSUELO EN EL MAR

BAJO LAS ESTRELLAS

DONDE LA BRISA NOCTURNA

LO MALO SE LLEVA

ABRÍGATE DEL FRÍO

SUEÑA DESPIERTO

Y DEVUELVE ESTA NOCHE

EL MAR AL DESIERTO

CONGELARÍA EL TIEMPO

PARA SEGUIR MIRANDO

COMO RESPLANDECE

EL CIELO EN TUS LABIOS

Y EN TUS OJOS TRISTES

DONDE YACE MI VERBO

DONDE YA NO CABE 

NI DOLOR NI MISTERIO

NO PARA MI ALMA

SÉ DONDE TE ESCONDES

Y QUE EN LA NOCHE ARDES

ALLÁ DONDE EL AMOR BROTE

NOCHE CON ALMA 

SOMBRAS Y PENUMBRA 

NOCHE DE BESOS, 

A LA LUZ DE LA LUNA 

DONDE SE PIERDEN 

VERSOS MORIBUNDOS

LIENZO DE VIENTO

DONDE TE DIBUJO

Universo que nunca se detiene

Si supieras cómo se rompen las estrellas

Cada vez que se mueren mis sueños

Si vertiera todas las penas en el cielo

No habría espacio entre los planetas

Flagelo mis ojos congelados en espera

Mirando como fluye lo inevitable

Como el cielo de nuevo me enmudece

Mil silencios en su caos se reflejan


Universo que nunca se detiene


Si supieras cómo lloran los astros

Cuando les cuento sin error ni engaño

Que magulla no ser sino un pedazo

Que atesoro la paz aún con los años

Que sigo caminando sin zapatos

Pero que ya nada me hace daño

Porque el equilibrio he encontrado

Dar, recibir y morir sólo en abrazos


Si supieras cómo se mueve todo el cielo

Cada noche para que tus ojos vean

Que no hay nada que temer allá

Que no existen ni tiempo ni barreras

Sabrías de la virtud que se te confiere

Verías dónde nacen las almas bellas

La luz en ti se instalaría por siempre

Eres parte del todo, su rúbrica eterna…


Universo que nunca se detiene

jueves, 15 de febrero de 2024

LA BRUMA SIN REMEDIO

Un horizonte de espuma

Para la bruma más pura

Un collar de burbujas

Y alegría en su cintura


Se acopla en la noche

Ella corre y corre

Soleada de soleás

Ya no se esconde


A los lejos, tanto monte

De cerca, más veneno

Quemada en su cremá

Deja sus ascuas al viento


Tararea una nana

Se guarda la espada

Y en una estrella fugaz

Cuelga el dolor de su alma 


Se viste de seda

Sacude su arena

Y mata su pena

Con cantos de sirena


Horizonte de hielo

Para la bruma más bruja

Que cose sus heridas

Sin hilo ni aguja


Sumerge en cieno

Los viejos sueños

Las malas hierbas

Los consumieron


Enlutece sus curvas

Los recuerdos abruman

Pinta en el callado mar

Su última ruta


Sin sueño y sin consuelo

Desvelada de tanto velero

Se pierde en el tiempo

La bruma sin remedio

domingo, 28 de octubre de 2018

DEMASIADO PARECIDAS

De una vez por todas, llega al lugar desde el que partió y seguía sin ver quién es, quien siempre fue y no quiso ver.
De una vez, sin darse cuenta de que caminaba en círculos, errando una y otra vez en la misma curva, volviendo al inicio de su marcha, como si estuviera atrapada en una espiral que sólo podía llevarle a volver a aquel lugar.
De una, pero repetida infinitas veces, como si eso fuera todo y nada pudiese hacerle ver que regresaba y que no salía de ahí por más vueltas que daba.
Haciendo círculos con sus dedos en la arena, como si el subconsciente le tratara de avisar, comunicándose a través de sus dedos, que dibujaban como poseídos y de forma autómata.
Miraba a su alrededor y sentía la familiaridad, la calidez y el desasosiego que, en forma de brisa le llegaba, pero seguía creyendo que avanzaba, imaginando su destino más allá, alzando la vista para tocar con su mirada el horizonte.
Veía esconderse el sol, veía las aves volando cerca de las olas que crecían, pero su mente le engañaba una vez más, y le dibujaba un mundo nuevo que jamás nadie había pisado.
Creía y ese era su gran error, pues sólo le servía para fallar y fallarse a sí misma de nuevo, como la primera vez, pero sin la inocencia ni la candidez de otros tiempos, en los que el engaño no podía ser previsto.
Ahora ya nada le debería engañar, pero sigue creyendo, esperando, ahorrando energía para un día que nunca llegará.
Será que la ficción no supera a la fantasía. Y puede que la fantasía juegue a ser realidad.
Puede que no tenga sentido la realidad, que la verdad y la mentira sean demasiado parecidas, que creer sea perderse y perderse, encontrar la salida.

sábado, 30 de diciembre de 2017

ÚLTIMA LUNA

Cuando creen ser,
desaparecen,
y de nuevo, a su lado,
ven la sangre correr.
Son ellos los que sangran.
Tanto mal, fatal...
Hasta las cumbres más altas
se empapan de mar.
Y, como pesada carga,
vuelven de nuevo
hasta su más profunda base,
donde su sangre
sólo es agua...
sólo es aire...

Sólo fragancia.
Viene de lejos,
y con la distancia
trae más harapos,
reflejos de otro tiempo,
olvidados,
como el polvo en los espejos
de un anticuario,
al que se le llena la boca,
con tanta arrogancia,
como esa sangre vertida
en las sombras de una noche
perdida en el horizonte.

Se queman y, en ascuas,
las almas en pena aullan...
Quiéreme más que soy la nube,
que sacude las aguas dulces.
Quiéreme o llenaré de humo
todos los pozos sin fondo
de los que salen los sueños,
que soy el azote de los lagos.
Quiéreme o seré la brizna
que se meta en tu pupila.
Cribaré los prados verdes,
llevándome el último aliento
que se desata en la brisa,
que se desata en la lluvia...

Pero sus gritos y ecos
se deshacen en su fuero.
Sin dejar ni una huella.
Sin que puedan querer
a nadie más.
A nadie más...
Tan sólo a ellos.


viernes, 31 de marzo de 2017

PUEDE QUE MAÑANA

Ya no escribo.
Ya he mirado dentro de mí.
He recorrido,
por todos sus sitios,
el mal llamado sinfín.

Ya no verso.
Está todo destilado.
No hay filtros para el pecho.
Las palabras han escapado.

Ya no proso.
Me quema la lengua.
Demasiado coraje.
El viaje...
corre de mi cuenta.

Escribir...
Ya no escribo.
No brotan los rotos.
Tampoco los afino.
Sólo me bebo los añojos.

Lo pienso, lo acallo, lo sé.
No hay trazos o son mudos,
ahogados en posos de café.
Navego sin fe en ese mar turbio.

Ya no hay letras.
Se desconchó la pintura.
He perdido el pincel
y hasta la calentura.

Ya no escribo.
Puede que mañana.
Ahora estoy hendida,
con las gafas empañadas.

Mañana, con el alba,
sacaré mis plantas al sol.
Ya, si eso, otro día
escribiré una canción...

photo by Giacomo della Sera

domingo, 5 de febrero de 2017

EL BESO DE JUDAS

Antes de traicionarte
Te besó

Te robó a plazos la salud
Y te besó

Como borracho
se bebía tu vida
Su envidia, furtiva de sangre,
Te besa y no en la mejilla
Te besa en el alma que te quita

Judas te besó
Mientras más te pedía
Se reía de tu hambre y de tu suerte
Que él mismo corrompía

Pero te besaba tan tierno
Como ángel de luna
Cegando tu cariño
Hasta crucificar tu lucha

Judas te besó
Y se llevó toda fortuna
Sus monedas de oro
Ruedan ladera arriba
Y tan ciego no ves
Lo que se te viene encima

Besos por conveniencia
Ahora eres dios,
Y ahora, sólo mierda
Pues Judas te besó
Y te besa
Mientras te vende como trapo
Usado, roto y con etiqueta
Para que el imperio dominante
Te sacrifique como un perro,
Un deshecho que molesta

Barrabás era un amigo, después de todo....

viernes, 20 de enero de 2017

El Dios que somos

Todo fue porque fuimos, somos y seremos. Siempre hemos estado, creando. Somos un fractal de nosotros mismos, de nuestro propio ser intangible. Cada una de tus células eres tú, al igual que cada uno de nosotros formamos, junto al resto del universo, nuestro verdadero yo supremo. Entendiendo esto, se llega lógicamente a la conclusión de que el universo somos nosotros mismos, el universo somos yo.
Aquello que llamamos nuestra esencia, es nuestra verdadera existencia, y todo en conjunto forma una conciencia colectiva en la que nos reflejamos y en la que hacemos que todo se refleje. Todo se comporta como queremos que se comporte. Soñamos todas las posibilidades entre las que escoger, y escogemos la que finalmente llevamos a lo que llamamos realidad. Somos creador y creación. Nos creamos así, tal cual somos, sin dejar de ser lo que hemos sido siempre. Somos capaces de construir lo que llamamos futuro desde nuestra mente. Inventamos el tiempo para dar fe de nuestra existencia. Pero no está únicamente por los humanos corporeos en los que nos hemos metido, sino por cada ser, materia o energía que conforma el total. No tenemos la exclusiva, no somos más especiales que el resto del universo. Somos el observador y el observado. Somos el criterio, la norma y la escepción. Somos una posibilidad más, sólo que preferimos que esto que somos se manifieste por encima de lo demás, le damos la importancia más conveniente para la minúscula existencia que nos hemos dado, tan sólo, por el mero hecho de la experiencia. Experimentar la vida, la manipulación de materia, para lo que hemos creado un sentido, una razón. Lo que nos falta recordar es el motivo, pero nuestra variación depende de lo que consigamos significar.

sábado, 7 de enero de 2017

LA BRUMA DE LOS ESPEJOS



¿Tú eres el viaje? Yo soy el viajero

Miles de almas en el paso de las brumas, esperando su juicio, su equilibrio, su balanza…

Demonios, animales, almas puras, personas sin distinción atraviesan de igual modo el lago de la justicia, esperando no ser devorados por sus propios errores, por su propio destino.

Todo está oscuro y es confuso, hasta para mí, que llevo aquí demasiado tiempo. Miro uno a uno a todos los que pasan, caminando por este sendero abrupto, convencidos del vacío, midiendo el peso de su vida, esperando no ser juzgados, pretendiendo encontrar un final para lo que no tiene final. Hace tiempo que no como nada, como si al mirarles me quedara parte de su dolor, de sus miedos, de su esencia. Algo de cada ser se queda en mí, vive en mí. Será eso a lo que llaman eternidad.

Todos esperan al barco. Ese famoso barco del que hablan sin parar. Buscan al barquero junto a la orilla. Pero aquí no hay juez, ni emisarios, ni verdugos ni castigo o penitencia. Todos me imaginan con barba blanca y ni sueñan con quién puedo ser.

Desde el comienzo del viaje se puede ver en el horizonte las brumas púrpuras que lo desvanecen todo. Cuanto más cerca de ellas, más certeza de que todo lo que creían es mentira, hasta la realidad. Pero camines hacia donde camines, sólo hay una dirección a la que llegar. No importa si corres, si huyes o tratas de escapar. Aquí esas cosas no tienen efecto, aquí sólo se refleja la vida. Aquí ya estás muerto.

¿Tu eres el viaje? En la orilla de las aguas oscuras, oigo estas palabras una y otra vez. No sé cuánto tiempo llevo aquí, escuchando esto. Pero en asentir, todos repiten lo mismo: Yo soy el viajero. Y paso a paso, se adentran a donde no hay regreso, ni salida, ni final. Esas aguas que no reflejan nada, que absorben todo, menos la bruma que las oculta, están llenas de memorias, de sueños y pesadillas, de sensaciones y hasta de esencias indescriptibles. Todo fluye aquí, en su perpetua tranquilidad. En una paz profunda e inquebrantable, que nubla los pesares traídos, que esconde las guerras internas de cada uno, y desnuda los anhelos insatisfechos, de cada una de las mil vidas que cada quien lleva a cuestas.

De aquí ni se entra ni se sale. Siempre estamos aquí, incluso cuando creemos que todo lo que existe es lo que vemos. Es un peregrinaje continuo, vida tras vida, que nos trae hacia el lago, y sin dejar de caminar, cruzamos esa agua y su bruma, hacia el sendero elegido.

Somos fuego, el camino y los caminantes, el viaje y el viajero. Somos fuego, sosegado en estas orillas. Fuego que alimenta la bruma, que se mezcla con las negras aguas justas, vaporizando las dimensiones hasta cruzar al otro lado.

El otro lado.

No es un más allá, ni una luz al final de un túnel. No son tus familiares viniendo a recogerte. No hay cielo ni infierno. Todo es uno. Todo es diferente. El otro lado es también este, pues sólo es otro estado más de la consciencia, un estado sin limitaciones, pero a la vez, regido por leyes nunca escritas, desconocidas sin condiciones.

Observo y siento todo lo que sienten, hasta lo que ni saben que sienten. Puedo traspasar con ellos cada frontera y vislumbrar su andadura, sin que el tiempo se entrometa. Veo cada sendero antes de ser descubierto entre las brumas rojizas, el único color que se distingue aquí.

Tengo un papel en todo esto. Soy consciente de tener en mi mano todas las llaves y cerraduras, de soportar el peso de todos los pasos andados. Tras de mí, un séquito de candados oxidados. Ante mí, la ecuación perfecta. Nada se puede cambiar, no hay lugar a opciones, pues aquí son y están todas las opciones.

No respiro. Nadie lo hace. No es necesario hablar ni interactuar. Nadie lo hace. Aquí todos van abriéndose camino sin choques, como si se tratara de una extraña pero coordinada danza, dirigida por un coreógrafo exquisito. Un baile sin más música, que toda la música a la de una.

Se oye todo. Aquí todos los sonidos se dan a la vez, formando un sólo eco. Hasta se puede escuchar la nada, entrelazada con todos los demás tonos. Es ensordecedor. Y aún así, es precioso. Una vibración culminante, embriagante, una sabiduría total, un mecer de almas.

Es tan apacible y sin embargo, triste. Aunque quizás esa tampoco fuese la palabra más correcta para describirlo. Hay una melancolía, sin esperanza, que confiere una sensación de aceptación. Como si la certeza lo invadiese todo haciendo que todas las demás sensaciones se dejasen llevar.

Un fluir de almas y yo, en todas y en ninguna. Una ambigüedad que se contrarresta a sí misma. Aquí la dualidad es uno. Aquí todas las sumas dan uno. Siempre uno. Siempre ha sido y será, aquí, así, el tiempo no interfiere aquí.

Así que no puedo entender lo que ocurre con aquel demonio y los dos polizones de su espalda. Un hueco en su espalda, completamente circular, como si hubiese sido hecho a propósito para albergar esos dos cuerpos, de masa y agua, de materia tridimensional, que se han colado en este plano, como si hubiesen roto todas las normas.

El demonio camina a través de su desierto rojo. Un atardecer eterno en su horizonte, dando más rubor al cielo, y sus nubes juegan con la escasa luz, coloreando esa visión que le acompaña. Su demoniaca naturaleza, afecta a su camino. Su existencia está marcada por el alma que lleva dentro, viva la vida que viva, en cualquier momento. En cualquier forma en la que se hubiera adentrado en el lago, no sería importante, pues igualmente acabaría cruzando su desierto sin luz. Un viento erosionante le rodea; doloroso y flagelante, se incrementa a cada paso. Es tan apabullante. Se quema cuanto más frío se hace. Aquí todas las contradicciones pierden el sentido.

Pero los dos polizones son de otra estructura, sus cuerpos no se pueden mezclar. Se han incrustado en ese demonio, en su espalda, girando y girando hasta crear ese círculo en que están metidos. Ahondando en la carne inmaterial del demonio, sin poder entrelazarse con él, se han quedado atrapados en un infierno imposible aquí, un desequilibrio que nunca debió llegar hasta aquí.

El agua se turbia y burbujea al tacto con el demonio poseído. La bruma se hace espesa y rígida. La oscuridad acrecienta. La desazón aparece.

No es posible. No se puede sentir sino certeza. Aquí todo está resuelto a la vez que se está resolviendo. Aquí no existen cambios. Todo es uno. Es equilibrio. Y se está tambaleando.

El horizonte del demonio ahora es todo el horizonte. El anochecer sin fin está ante todos y el viento mortal se está dispersando.

Esos dos seres, metidos en un infierno que no merecen, sólo por estar donde no deberían, sólo por buscar una salida a través de una pared que no pueden traspasar, lo han cambiado todo. Pues todo se ha reajustado para que siga siendo uno la suma de todo.

Yo lo veo tan claro. No ha pasado y está pasando. No he interferido nunca, no conozco el miedo ni la trascendencia, sólo lo huelo a mi alrededor, sin llegar a hacerlo mío, un alimento que no mata el hambre, pues la saciedad siempre va delante.

No dejo de hacer cuentas y los números no me salen. Algo no cuadra y no acierto a averiguar el porqué de este evento, simplemente soy consciente, lo presiento mientras sucede, antes de que sea, y hasta lo recuerdo.

Todos me dicen: ¿Eres el viaje? Yo soy el viajero. Son las palabras que resuenan antes del chapoteo en el denso lago. Esta vez, contesto: Acaba tu infierno y muere aquí mismo. La incertidumbre debe salir del camino. Yo soy el viaje. Un viaje por viajero. Un sendero por alma. El viaje eterno. Sin prisa ni pausa.

Entro en ellos, los expulso. Y los arrastro de nuevo a la orilla, uno por uno. Libero al demonio del crudo viento. Todo se endereza, todo color desaparece, todo miedo huye.

Frente a los polizones extraídos, con las brumas fluidas tras de mí, observo sus rostros, que aún conservan. Son pequeños, casi minúsculos, pero han tergiversado el total. Miro sus ojos, son mis ojos. Miro sus manos, son mis manos. Yo, mi dualidad frente a mí. Mi camino se ha disuelto bajo mis pies. Cierro los ojos mientras siento la humedad. Me sumerjo en las aguas, que se vuelven cristalinas a través de mí.

Ahora lo sé. Yo filtro su poder. Mi poder y mi destino son uno. Me diluyo. Mi fuego se vaporiza en esta agua. Y vuelo. Soy ahora la bruma de los espejos. Yo soy la certeza que siempre ha alimentado el camino.

No hay fin. Son mil vidas en un alma. Y después…



Todo. Nada. Uno.

martes, 22 de noviembre de 2016

MANTRA VS CULPA

"No dejes que me lleve la muerte
Deja que me derribe sólo la vida
No dejes que me alcance su noche
Deja que siempre sea de día.
Olvida que duele y camina
Recuerda que esto no termina
Asegúrate de ver sólo la luz
Aunque las nubes te lo impidan.

Y así, un pensamiento tras otro
Este es el miedo con el que te castigas
Te niegas tu propia naturaleza
Te privas de sentir tal y como necesitas
Hasta no sentir ni siquiera si existes
Para que no duela más y más
Pero duele, es cierto, duele mucho
Evitarlo, no lo vas a poder evitar

Afronta tu negación y reconócete
Haz las paces contigo, perdónate
Vuelve a quien eres y déjate errar
Déjate volar a través de la realidad
Fluye y visualiza, redescúbrete
Destruye los muros que no te dejan ver
Invéntate una nueva realidad y fíjate
Eres todo lo que siempre quisiste ser"





#MePermitoVivir

#MeAceptoConLoBuenoYLoMalo

#SoyLaMejorVersionDeMi

jueves, 4 de agosto de 2016

¡QUÉ RARA SOY! ME MEREZCO UN MUNDO APARTE

La vida paralizada y la pillería en danza. Cabezas que ruedan, huecas de sentido, y se deslizan hasta el mar como el hielo derretido. Y no está la mía entre ellas, yo ya caí y me sigo levantando. No perdí la cabeza en deslumbramientos falsos. Me quedé siempre tan cerca de la verdad... que nadie me puede encontrar... Nadie me encuentra... a mí....
A mí, que soy dos, que soy un par de tontos, un par de ojos, un par de manos... Un par para caminar, para entender, para volar...
La vida quemada, deshabitada, mientras que los astros se baten en duelos de venganza necia y absurda, mientras las flores se marchitan y caen al fondo de una salina...
Mi sangre brota, ya no son lágrimas, no es ni pena ni gloria... Brota mi ser, mi raíz, mi inercia... tengo tendencia a ser yo y perderme en esa sonrisa...
La vida malgastada en tatuajes de falsas heridas, en gritos despedidos sin medida y sin motivo, para luego acurrucarse en un agujero, alejándose de la lluvia que es la vida... La vida...
Derretida al calor glaciar y me preguntan si soy o si vendo... Yo no vendo... yo ni soy... lo que soy no es más allá de mí... de mí... que soy dos... una vez por mí... una vez por ti...

domingo, 26 de junio de 2016

Cadáver Exquisito: ALFILERES


Deja que te saque esos alfileres
Deja que los cambie por amapolas
Deja que el barro sea el de siempre
Déjate volar más allá de las rocas…

Hoy el sol no sale
se ha cogido baja
otra negligencia
como siempre
y lo paga la luna,
y el mar,
que por ella sufre.

Se apaga la marea
como una mala costumbre,
se incendia el sol de rabia
incendios que no son lumbre.

Toca volver al tajo,
a lo más alto.
y quemarse de nuevo,
para que arda
todo lo malo
como rastrojo en verano.

A ver si así la luna
no se muere de frío,
a ver si así la marea
vuelve a coger su ritmo.

Deja de clavarte esos alfileres,
deja que te bese toda la boca,
deja que la arena sea la de siempre,
déjate volar más allá de las rocas…

Tus alas rotas
se pueden remendar,
tus ojos tristes
se pueden alegrar.

Lo que no tiene remedio
se va quedando atrás.
Sigue pasando el tiempo
y, a veces,
no pasa nada más…

Todos siguen fingiendo
que todo mejorará,
que no hay mal
que por bien no venga,
pero ya se han colado
las penas en mis letras.

Deja de afilar esos alfileres,
deja que siga estando loca,
deja que el suelo esté donde siempre,
déjate volar más allá de las horas…












Poema encadenado (Cadáver Exquisito)


Si quieres participar en un poema encadenado con Bruma, envía tus versos a brumartica@gmail.com

domingo, 13 de marzo de 2016

TRISTE VERBO

Otra vez me invade esa asquerosa tristeza. Ese dolor que, entre todos los dolores,  nadie puede comprender. Ni siquiera puedo expresarlo, nunca he tenido que hacerlo, nunca he aprendido. A nadie le ha importado cuando me ha dolido y en nadie he visto ese dolor. Es como ese deseo con el que aprendes, con el que devoras la vida, ese que devora mi espalda, mi alma y mis manías. 

Mis letras son presas, tristes presas retorcidas de dolor. Creen que los poemas son amor, pero son gritos, son desesperación, son frustración, son gemidos, son dolor, pero ¿amor? No, amor no son. Inspiro y no es confianza lo que respiro. Exhalo y no es aire lo que sale de mí. Tristeza, dura y vaga tristeza. Ese dolor que nadie ve ni quiere cerca. Vive en mí, huyes de ella. Huyes de mí. Como el tiempo, como el calor, como el sueño... 

Soy tanta carne, tanta sangre roja…

Gasolina prendida con roces a una cerilla. Cerilla atada a un cubo de agua fría. Humo, humo, humo… Se disipa en la atmósfera la certeza de que todo es verdad sólo porque las palabras lo dicen. El llanto delata la mugre que atormenta la consciencia. La brasa… nunca lo fue, ni ascua siquiera. Sólo un papel cargado de letras humeantes, demasiado sinceras para poderlas leer.

¡Triste verbo absurdo! ¿Qué te llevó a creer? Las noches son embusteras, los huecos son cadenas, el barro no es tan mal lugar. ¡Ay, triste verbo! Crédulo y mojado, nunca aprenderás. Verás las llaves caer al fondo del mar. Oirás el eco de los graznidos de la paloma de la paz. Sentirás todo lo que es posible sentir, incluso más de lo que imaginas. Pero no despertarás llamas en el agua. No serás el final.

Tristeza, ciega y muda tristeza. Me quitas la vida. Con las prisas, la noche se termina y el día también se va. Me matas, cada vez que comprendo que vivo en ti, lejos de todo, hasta de mí. Tienes que entender que yo tampoco te quiero. Porque ese dolor por el que vienes ya me ha roto en mil pedazos… 


viernes, 6 de noviembre de 2015

FANTASMA TRAICIONERO

A veces siento la presión
de un fantasma traicionero,
de las marcas que dejó,
de sus manos sobre mi cuello.

A veces siento que me ahoga,
que mete su mano entre mis dientes.
Queriendo sellar mi boca,
queriendo matar mi presente.

A veces la inercia me lleva
más allá de ninguna parte,
más cerca de lo imposible,
aunque siempre llego tarde.

Despego hacia una luna
que brilla sin sol ni luz,
con sonrisa moribunda
y funesta tesitud.

A veces recito en voz alta
un alma atormentada y bruta,
y me faltan las palabras
que borren la amargura.

A veces miro y no veo.
El miedo se me adelanta.
Se entremete en mis pasos
y recorre mi espalda.

Muero y no voy a hacerlo.
No voy a cortar mis alas.
Voy a seguir creyendo,
lloviendo en las montañas.

Moldeando cada bache,
hasta que me invada la paz.
Y no dejaré que se marchen
ni la magia ni las ganas de volar.


miércoles, 9 de septiembre de 2015

SE VA LA LUZ

Se va la luz.
Se apaga lentamente.
Bailan con el viento
los últimos rayos del sol.
Se detiene.
Irse,
no quiere irse.
Pero no puede evitarlo.
Es su inercia.
Su cadencia inamovible
que la mueve sin cesar.
Se va la luz.
Se resiste a perderse.
Se intensifica para dejarse
un poco aquí, un poco en mí.
Se desvanece...
gradualmente.
Aferrándose,
queriéndome decir,
queriéndome avisar
de que sí, hay luz en mí,
en ti, aquí, en todo,
hasta en la noche
que la viene a ver morir.
Que sí,
que se agarra a mí,
y me deja la vida entera,
para que la vea volver,
y partir en las noches en vela.
Demostrándome que al amanecer,
brillando de nuevo,
renacerá sin fin...

sábado, 20 de junio de 2015

VARAS DE MEDIR

Cuántas varas de medir... ¿cuál es tu rasero? 
¿Con qué excusas delimitas tus sueños? 
¿Por qué a la envidia avariciosa de ese rebuscado amor, 
a veces, se le llama celos, y a veces, posesión? 
Y a veces, tanta presión, para que nadie haga nada, 
sólo dedicarse a llevar la vida ajena mejor que la propia... 

Cuántas flores pisadas... ¿cuáles son tus huellas? 
¿Dónde quedaron las marcas impresas 
para que el destino las descubriera? 
A veces, se ve tanto vacío en los ojos de la gente, 
que el silencio parece la mejor forma de comunicación. 

Las personas no hablan, gritan, 
y ya nunca sonríen, ni tampoco lloran, 
por sí se secaran sus ganas de aguantar un día más. 

¿Cuál es tu postura? ¿Cuál, tu etiqueta? 
Dime que tú respiras donde sólo hablan los dedos 
y que no necesitas medir si el tiempo es de terciopelo... 

La pena ha encharcado el barro, 
que se ha formado alrededor de esa estrecha espesura, 
por la que caminan los que se ahogan en su propia rutina. 
Yo veo cómo todo pasa, 
mientras caigo por el barranco de la inercia que ese desaliento infunda. 
Me despeño entre su zurda cordura 
y mi oscura forma de enfrentarme a la bruma que emana esta marabunta... 
Necesito escuchar tus dedos para no caer en esa madeja de telaraña. 

¿Para qué forzar? ¿Por qué no mejor fluir como cuando se improvisa una canción? 
Con lo a gusto que se está aquí dentro, entre tu pecho y el límite del sol...

martes, 16 de junio de 2015

VERSOS DE MARCA BLANCA


Una palma blanca se lleva la alegría y deja la muerte entre sus dientes. Blanca como una paloma, vuela libre por su boca, y por si se equivoca, recita una letanía peregrina, un son que camina, entre su guarida y la sal de las heridas. Los blancos inmortales dan golpes al aire, atraviesan la fina línea blanca que forma un gran círculo periódico, límbico y silencioso, mientras, poco a poco, la sangre derramada germina y se convierte en un rosal, dependiente de una cánula de hambre y vitamina. Blanca bala, como la suerte y la ironía, en guardia cruza al frente y se detiene esperando el milagro de la vida, estrechando la mano al verdugo que le derriba. El blanco corazón se desangra ferviente y expectante. Sin empujar, sin balbucear, sin complacer a la soberbia ni al orgullo, sin renunciar al murmullo de lo siente más importante. Blanca bolsa de maquillaje, que cubre la amargura y el desastre, que tapa las grietas de un hogar con jardín sin flores, sin puertas, ni paredes, ni estantes. Blancas ganas de comerse la vida, de beberse con pajilla los icebergs a la deriva, y tragarse uno a uno todos los puñales que visitan sus costillas. Inhalando las gotas de lluvia que se pierden entre sus dedos. Matando con arma blanca las agujas de su tiempo. Creyendo que ya muertos, no habrá despedida, ni entierro que dé paso a mejor vida. Caballo blanco que monta tanto como es montado, que cabalgando se lleva las plumas de las blancas aves en paro, que no pueden volar, sino saltar desde lo más alto y planear. Blanco cuchillo atravesando los senderos que marcan sus venas, dejando al caballo enclaustrado en su silla de montar, para que galope en su granero cuando no pueda relinchar. Blancas voces calladas que en silencio gritan su dulce crueldad. Le quitan más de lo que da, le mienten y le dicen que no hay más mundo por el que trotar. Ligeras ropas blancas para un fúnebre cortejo. Tú me amas y yo me dejo. Tú me ganas y yo me pierdo. Tú me dices y yo, consciente, sólo sé creer. Blanco viento de flores blancas que huele a café. Para que el mundo del poder compre otro turno en la blanca costumbre de componer, corromper y recomponer.



jueves, 28 de mayo de 2015

LAS REGLAS



Llevaba todo el día estresada. Había ido a primera hora a trabajar, caminando por media ciudad, para ganarse apenas unos euros. Luego, había estado limpiando en casa, los dos niños no paraban quietos y tenía que estar tras ellos todo el tiempo. Su abuela tenía visita ese día, así que al menos no tuvo que cocinar, pero se encargó de ir a por los últimos suministros que faltaban.

Ya después de comer, con la casa llena de gente, de niños correteando o gateando por doquier, sintió que el cuerpo no le daba para más y, sin pensarlo, se dejó caer en el sofá de la salita, cuando la visita le pidió que fuera a ver al bebé que dormía en el carricoche. Llevaba muchas horas en pie y no pudo evitarlo, se le cerraron los ojos y rápidamente quedó sumida en un sueño profundo durante un par de horas.

Cuando despertó, aún con los ojos cerrados, notó que le costaba mucho respirar, como si su nariz estuviera congestionada. Se resistía a abrir los ojos, pensando que al incorporarse se le pasaría dicha congestión, sin darle más importancia. Pero al girarse, notó que algo obstruía su garganta y su respiración por la boca tampoco le estaba resultando fácil. Percibía que algo más grave de lo que creía le estaba sucediendo y se incorporó. Notó que cuanto más intentaba respirar, más trabajo le costaba. Y trató de sonarse, esperando aliviarse así, pero nada, seguía obstruida y no sabía que estaba ocurriendo. Se levantó y fue a pedir ayuda pero, cuando empezó a caminar, notó que algo se le clavaba dentro de la fosa nasal. Se tocó y miró su mano, al notarla mojada. Creía que serían mocos, pero era sangre. También notó que algo sobresalía desde su interior, y ahí se asustó. Fue al baño y se miró al espejo. Apenas veía más que una hinchazón y la sangre gotear. Pero al bajar la cabeza, el objeto se le clavó más. Entonces, en un intento desesperado por respirar bien, tiró del objeto suavemente pero con firmeza, el cual estaba ensangrentado. Quedó perpleja al comprobar que se trataba de un trozo de una regla infantil, de unos diez centímetros, partido transversalmente. Miró la regla pasmada y empezó a ponerse nerviosa.

Apenas había conseguido solventar su problema. Seguía respirando con mucha dificultad. Asustada, volvió a la salita donde se había quedado dormida y ahí no había nadie. El carrito de bebé estaba vacío, aunque en la casa había mucho barullo de gente. Ahí mismo, tras coger unas pinzas y un espejo, comenzó a tirar de nuevo, sacando otros tres trozos más de regla. Siguió hurgando y extrajo un par más. Algunos, pertenecían a la misma regla, pero otros eran curvos, y uno con forma de esquina. Trató de respirar de nuevo, pero aunque había conseguido respirar algo más, seguía notando dificultosa la respiración y esto le ponía cada vez más nerviosa. Salió por la casa en busca de los niños, de su abuela o de cualquiera que le pudiera ayudar.

Todos los trozos de regla rezumaban sangre. Había dejado un reguero tras ella, además de dejar manchada toda la mesa de la salita. Sus dedos también estaban manchados, aunque de la nariz apenas caía un leve goteo.

La casa era de dos pisos, bastante grande, con cuatro habitaciones por planta y en cada esquina un baño. Balcones pasarela a ambos lados de la fachada. Un hogar bastante amplio. Pero le parecía muy extraño no dar con nadie en ninguna parte, a pesar de oír sus voces. Cuando trató de bajar de nuevo a la planta baja, se topó con su abuela, quien apenas se percató de su situación. Le increpó por los niños y la dejadez de la visita, le trató de contar lo que le sucedía pero la abuela no entendía sus palabras, como si hablaran en idiomas distintos y tan sólo se limitó a decirle que igual se había resfriado.

Bajó casi tan enfadada como asustada. Le costaba respirar muchísimo y no conseguía quitarse de dentro de la nariz todo lo que se lo estaba impidiendo. Justo al bajar las escaleras, de nuevo otro trozo le sobresale por la nariz. Ahí mismo, comenzó a tirar de nuevo de dentro de su nariz con sus dedos. Esta vez, también era un trozo de regla, pero su forma ponía la situación más difícil. Era un semicírculo que tenía roto el extremo recto, lo cual a ella le pareció asombroso e imposible. Pero no podía dejarse eso dentro y empezó a girar y tirar al mismo tiempo, haciendo un charco de sangre que al caer hizo un sonido ensordecedor. Finalmente, extrajo la regla. La miró con los ojos como platos. ¿Cómo había llegado eso a su nariz? Miró al suelo y vio la sangre. Se tocó la cara pero apenas caía un hilo de sangre por su mejilla. Se miró en un espejo y vio que tenía el orificio nasal lleno de cortes y aún más hinchado.

Trató de respirar pero seguía habiendo algo que no le dejaba hacerlo con normalidad. Se movía de un lado a otro con nerviosismo y desesperación. Trataba de sonarse con fuerza una y otra vez, esperando sacar algo más. Cansada, ensangrentada y mareada, se sentó de nuevo en el sofá. Agachó la cabeza como la primera vez, por si notaba moverse algo más. Y así fue.

Volvió a tirar, esta vez era algo diferente. Lo notaba en la boca, lo notaba en la garganta. Y, cuanto más cerca estaba del orificio de la nariz, más difícil respiraba ella. Cómo pudo, entre tirones con los dedos o las pinzas, consiguió coger la punta de lo que le obstruía. Era cilíndrico, un tubo cilíndrico de metra quilato transparente, más ancho que el agujero nasal. Con mucho dolor, gritando mientras lo hacía, metiendo un dedo dentro del cilindro para hacer más presión hasta que lo pudo sacar del todo. En ello, se desgarró la cara y la sangre que emanaba le quitaba la vida a borbotones, lentamente.

Ahí empezó a notar un cierto alivio. Tragó saliva y notó que ya no había nada dentro de su garganta. Su nariz estaba rota, se dejó la cara destrozada. Pero ya podía respirar. Ahora se echó a reír mientras lloraba, entre exhausta y apabullada, entre cuerda y paranoica. Sentaba sobre su propio charco de sangre, se quedó mirando entre lágrimas todo lo que se había sacado de la nariz. Trozos de regla, llenos de sangre y viscosidades de la nariz y de la garganta. Reía a carcajadas siniestras tras haber vivido esa angustia, cuando se percató de que dentro del cilindro había algo.

Estaba hueco y, al sacarlo, chorreaba sangre. Pero cuando la sangre se disipó, dentro parecía haber un trozo de papel. Su risa cayó de inmediato. Con curiosidad morbosa, se apresuró a sacar el papel del cilindro. Buscó algo con que empujarlo y finalmente pudo hacerlo con un bolígrafo.


Desenrolló el papel, una hoja arrancada de una libreta, y pudo leer el siguiente mensaje:






“¿OLVIDASTE LAS REGLAS DEL JUEGO? Fin de la partida.”




















(Boceto de Mannequin Factory)



jueves, 14 de mayo de 2015

APEGO


"...La inutilidad de sus palabras permuta su silencio, ahonda en sus yagas y fomenta nuevas algarabías, que les empujan al precipicio doliente de trastos acumulados, de vendas mal quitadas que taparon pústulas antaño, de colchones quebradizos llenos de polvo y de todas las cuerdas rotas de los pianos que nunca se tocaron.

Por doquier, columnas de mástiles encadenados, soldados entre sí, mostrando las calaveras de los cadáveres que murieron ahí, entre sus miles de sueños que, pese a estar descritos, justificados y escritos, nunca se pronunciaron, ni se vertieron, ni se les dio una oportunidad. Sólo se acumularon, bache tras bache, sobre la orilla marina, que los mantenía lejos de la cordura mundana.

Se desvanece la estela de humo que emanaban sus ideas, entre las olas del mar de los tiempos vividos. En el horizonte, sólo se ven flores, campos repletos de hermosas y aromáticas flores, pero parece que no las podrán alcanzar.

Se someterán al triste desvivir que los condena, a la flagrante garantía de que podrán aguantar un día más, sin derretirse en el infierno, y cruzarán sus dedos, cuando sus manos estén clavadas a una cruz brillante, descarnadas y llenas de agujeros, mientras se despiden de ellos mismos, sitiados por las burlas, las replicas y las quejas, embadurnados de la sangre que les brota, rebanados por aquellas palabras hirientes y cortantes que flotan a su alrededor, para apagarse después lentamente, muro a muro, trago a trago, tras las rejas luminosas de un viejo televisor..."

domingo, 29 de marzo de 2015

CHORROS DE ENTRETIEMPO

En la cresta de las olas,
crecen pastos de arena.
Surcan líneas de plata,
dejando suaves estelas.

Se deslizan reflejos
de cuando no nos vemos.
En el agua se escapan
y los devuelve el viento.
Suenan chorros de entretiempo,
cuando los perros se quejan.
Ven las nubes de cerca
y las gaviotas se alejan.

Brotan verdes hojas
entre las dunas negras.
Crecen por la carretera
que la luna les enseña.
Las montañas lejanas
envidian y tiemblan,
disimulan el odio
que adentro encierran.

Y respiran tan cerca
las máquinas de guerra,
presas que retienen
las aguas entre dientes,
y ahogan al bravo río,
al arroyo y al lago,
los árboles se queman,
se devasta el sentido.

Pasa desapercibido…
Pero pasa tan lento…
…que la muerte no es nada…
…El dolor hace el resto…